En estos tiempos, hablar de la moda es casi hablar del aire que respiramos, pues está tan inserta en nuestras vidas que sin ella parecería que se nos amputaría alguno de los miembros de nuestro cuerpo. Pero como bien sabemos, los hábitos sociales, que también están sujetos a los dictados de la moda, tienen un origen, un desarrollo y un afianzamiento, por lo que podemos echar una mirada a la actualidad para saber qué se lleva ahora en el panorama español e internacional.
Conviene, no obstante, recordar que los orígenes de la moda se remontan nada menos que hacia el siglo XIV, cuando la aristocracia utilizaba el cambio de vestimenta como signo de distinción y forma de diferenciarse de las clases plebeyas. Este rito social diferenciador acabó popularizándose en Francia en el siglo XVII, ya que era un tema muy comentado en las revistas más conocidas, al tiempo que algunos escritores, caso de Molière, le prestaron atención en sus escritos como un rasgo característico de los nuevos tiempos.
Ahora bien, si damos un salto al mundo en el que ahora nos encontramos, es decir, al de los medios de comunicación digitales, me atrevería a apuntar que uno de los mejores estudios llevados a cabo sobre las formas que diferencian a unos sectores sociales de otros por medio de sus gustos aparecen descritos minuciosamente en el libro La distinción, del eminente sociólogo francés Pierre Bourdieu.
Según este autor, para entender los significados y la importancia que tienen los modales, las actitudes, las vestimentas, las expresiones verbales y los símbolos influyentes (incluso el pensamiento que se manifiesta a través de ellos), debemos fijarnos en los personajes que dominan el panorama político y mediático, así como en aquellos que se mueven por las pantallas, grandes o pequeñas, promocionando sus variopintas necedades. De este modo, conoceremos los gustos, los gestos, las expresiones y las ideas (por llamarlas de alguna forma) que “están de moda”.
Y cuando hablo de personajes, no me refiero solamente a los hispanos, con su peculiar idiosincrasia, mezcla sui generis de Don Pelayo y El Cid Campeador, sino también a los más afamados de la fauna internacional, entre los que no faltarían Donald Trump, Javier Milei, Vladimir Putin o Benjamin Netanyahu, por ejemplo. En la actualidad, sin lugar a dudas, marcan tendencia, son verdaderos ídolos de las masas que enfervorecidas siguen sus eslóganes al pie de la letra y con un entusiasmo inquebrantable.
Entiendo que el repertorio de sus consignas es muy amplio, aunque, a riesgo de dejar algunas atrás, lanzo un grupo de ellas que han sido acogidas con tal fervor y pasión que me inclino a pensar que están en la cumbre de la modernidad. Veamos, pues, esta breve selección:
Está de moda insultar, difamar, humillar. Es de débiles y cobardes hablar despacio, con educación y sin gritar, demostrándose con ello que quienes siguen estos tres criterios son seres pusilánimes y sin agallas. Está de moda ser de nuevo machista. Ya está bien de tanto feminismo y de tantos privilegios para las mujeres que, en el fondo, solo buscan manejar a los hombres a sus antojos.
Está de moda mentir, ocultar y soltar bulos. Por fin, ha llegado el momento de dar la palabra a cualquiera que desee manifestar lo que le plazca, de modo que ya está claramente confirmado que el fin justifica a los medios. Está de moda no pensar ni razonar ni argumentar. Para eso ya tenemos los vídeos en las redes sociales, especialmente de TikTok, que nos informan y nos ponen al día de todo lo que tenemos que saber.
Está de moda admirar a los ricos y los superricos. Ellos verdaderamente han triunfado en la vida, por lo que son los modelos en los que debemos mirarnos y seguir sus ejemplos. Está de moda ser xenófobo y racista. Ya sabemos que los negros y demás solo vienen, en el mejor de los casos, a robar y a vivir a costa de nuestros servicios sociales y, en el peor de ellos, a delinquir atemorizando a nuestros mayores que viven todos asustados.
Está de moda reivindicar a los dictadores. Se ha calumniado, por ejemplo, a caudillos como Franco, Mussolini o Hitler, que fueron necesarios para atajar el comunismo que se iba apoderando de toda Europa, al tiempo que limpiaron de gais, judíos, gitanos y demás estofa el suelo patrio.
Estas son algunas de las novedades que están al día y los pensamientos de quienes las suscriben. Podría alargar la lista, pero, a fin de cuentas, creo que por encima de todo se ha puesto de moda ser mala persona, dado que ya nos encontramos en una época en la que todo da igual: siendo buena persona no logras nada y lo más probable es que quedes arrinconado, cuando no marginado en un mundo en el que sobrevive quien sabe moverse por los entresijos del poder, la corrupción y del dinero fácil que campan a sus anchas.
Conviene, no obstante, recordar que los orígenes de la moda se remontan nada menos que hacia el siglo XIV, cuando la aristocracia utilizaba el cambio de vestimenta como signo de distinción y forma de diferenciarse de las clases plebeyas. Este rito social diferenciador acabó popularizándose en Francia en el siglo XVII, ya que era un tema muy comentado en las revistas más conocidas, al tiempo que algunos escritores, caso de Molière, le prestaron atención en sus escritos como un rasgo característico de los nuevos tiempos.
Ahora bien, si damos un salto al mundo en el que ahora nos encontramos, es decir, al de los medios de comunicación digitales, me atrevería a apuntar que uno de los mejores estudios llevados a cabo sobre las formas que diferencian a unos sectores sociales de otros por medio de sus gustos aparecen descritos minuciosamente en el libro La distinción, del eminente sociólogo francés Pierre Bourdieu.
Según este autor, para entender los significados y la importancia que tienen los modales, las actitudes, las vestimentas, las expresiones verbales y los símbolos influyentes (incluso el pensamiento que se manifiesta a través de ellos), debemos fijarnos en los personajes que dominan el panorama político y mediático, así como en aquellos que se mueven por las pantallas, grandes o pequeñas, promocionando sus variopintas necedades. De este modo, conoceremos los gustos, los gestos, las expresiones y las ideas (por llamarlas de alguna forma) que “están de moda”.
Y cuando hablo de personajes, no me refiero solamente a los hispanos, con su peculiar idiosincrasia, mezcla sui generis de Don Pelayo y El Cid Campeador, sino también a los más afamados de la fauna internacional, entre los que no faltarían Donald Trump, Javier Milei, Vladimir Putin o Benjamin Netanyahu, por ejemplo. En la actualidad, sin lugar a dudas, marcan tendencia, son verdaderos ídolos de las masas que enfervorecidas siguen sus eslóganes al pie de la letra y con un entusiasmo inquebrantable.
Entiendo que el repertorio de sus consignas es muy amplio, aunque, a riesgo de dejar algunas atrás, lanzo un grupo de ellas que han sido acogidas con tal fervor y pasión que me inclino a pensar que están en la cumbre de la modernidad. Veamos, pues, esta breve selección:
Está de moda insultar, difamar, humillar. Es de débiles y cobardes hablar despacio, con educación y sin gritar, demostrándose con ello que quienes siguen estos tres criterios son seres pusilánimes y sin agallas. Está de moda ser de nuevo machista. Ya está bien de tanto feminismo y de tantos privilegios para las mujeres que, en el fondo, solo buscan manejar a los hombres a sus antojos.
Está de moda mentir, ocultar y soltar bulos. Por fin, ha llegado el momento de dar la palabra a cualquiera que desee manifestar lo que le plazca, de modo que ya está claramente confirmado que el fin justifica a los medios. Está de moda no pensar ni razonar ni argumentar. Para eso ya tenemos los vídeos en las redes sociales, especialmente de TikTok, que nos informan y nos ponen al día de todo lo que tenemos que saber.
Está de moda admirar a los ricos y los superricos. Ellos verdaderamente han triunfado en la vida, por lo que son los modelos en los que debemos mirarnos y seguir sus ejemplos. Está de moda ser xenófobo y racista. Ya sabemos que los negros y demás solo vienen, en el mejor de los casos, a robar y a vivir a costa de nuestros servicios sociales y, en el peor de ellos, a delinquir atemorizando a nuestros mayores que viven todos asustados.
Está de moda reivindicar a los dictadores. Se ha calumniado, por ejemplo, a caudillos como Franco, Mussolini o Hitler, que fueron necesarios para atajar el comunismo que se iba apoderando de toda Europa, al tiempo que limpiaron de gais, judíos, gitanos y demás estofa el suelo patrio.
Estas son algunas de las novedades que están al día y los pensamientos de quienes las suscriben. Podría alargar la lista, pero, a fin de cuentas, creo que por encima de todo se ha puesto de moda ser mala persona, dado que ya nos encontramos en una época en la que todo da igual: siendo buena persona no logras nada y lo más probable es que quedes arrinconado, cuando no marginado en un mundo en el que sobrevive quien sabe moverse por los entresijos del poder, la corrupción y del dinero fácil que campan a sus anchas.
AURELIANO SÁINZ
ILUSTRACIÓN: ISABEL AGUILAR
ILUSTRACIÓN: ISABEL AGUILAR






































