Rosalía no cayó un día llovida del cielo. No vino a traernos la buena nueva, tal como se expresaba visualmente en la portada de El mal querer, envuelta en una corona dorada, con un nimbo de estrellas rodeando su rostro e irradiando luz de su cuerpo, queriendo demostrar, o así me parece a mí, que todo comenzaba con ella, que era el principio de la nueva música con la que nos iba a asombrar.
Nadie pone en duda su enorme talento, su excepcional voz, sus imaginativas puestas en escena, sus fusiones bebiendo de aquí y de allá… pero, aunque haya gente que se resista a admitirlo, todo artista genial tiene detrás de él o de ella una larga historia que ha supuesto sentar los cimientos sobre los que construyen quienes vienen después, de modo que estos puedan continuar creando nuevas canciones, nuevos estilos, nuevas formas de expresarse musicalmente.
Lo que indico, en realidad, no es ninguna novedad; es algo aceptado por quienes conocen a fondo cualquiera de las facetas creativas del ser humano. Por otro lado, y centrándonos en el ámbito musical, no es necesario que uno haya conocido o vivido directamente la reciente historia de la música popular de nuestro país, pues, aparte de que tendría que ser bastante mayor, contamos con numerosos libros y revistas que a lo largo de los años han recogido los nombres de cientos y cientos de cantantes y grupos, así como de discos que han visto la luz dentro de nuestras fronteras.
Algunos de esos libros, que todo buen aficionado conoce, son excelentes fuentes de información. En mi caso, tengo y conozco bastantes (especialmente, cuando se trata de aquellos que estudian los diseños de las portadas de los discos). De todos modos, en algún momento surge la sorpresa cuando uno se topa con un trabajo inédito, sea por su campo de estudio o por la rigurosidad y amplitud de lo abordado. Es lo que recientemente me ha acontecido con Rock progresivo español. Los discos de los 70, prodigiosa obra de uno de los grandes especialistas del panorama musical de nuestro país: Luis Clemente.
Quizás el título del libro pueda despistar un poco, dado que, estrictamente, se llamó “rock progresivo” a las propuestas innovadoras que se desarrollaron en los años 1969 y 1970. Pero esto pronto lo aclara el propio autor cuando nos dice: “Situados entre dos décadas pop, los 70 se alejan de lo comercial con jóvenes esforzados por su lucha creativa y social expandiendo música y textos: este libro profundiza en el rock progresivo y chapotea en los márgenes, paseando de las caras B de atrevidas versiones al pop, soul, blues, folk, garaje, psicodelia, jazz, funk, sinfónico, punk, flamenco, rock duro, electrónica…”.
Visión, pues, ecléctica y ampliada del término “rock progresivo”, por lo que cabe preguntarse acerca de cuántos discos son comentados en el libro, ante tamaño panorama de estilos que se abordan: el propio Luis Clemente nos lo aclara cuando nos indica que alrededor de 1.500. Cifra verdaderamente apabullante, que solo un verdadero apasionado puede manejar con la soltura con la que él lo hace. Esto nos da pistas del inmenso trabajo de recopilación y análisis, dado que tanto las imágenes de las portadas de discos como las revistas citadas aparecen en las casi de cuatrocientas páginas que tiene la obra.
Si pensamos que, aparte de los textos, también el autor se ha encargado del diseño y la maquetación del libro, no es de extrañar que tardara varios años en acabar este enorme trabajo. Para quienes conocemos de primera mano el mundo editorial, entendemos perfectamente que haya tenido que acudir a la autoedición, ya que es difícil que alguna editorial se atreviera publicarlo al no tener claro si “comercialmente” sería rentable la aventura de respaldar este proyecto. De todos modos, la primera edición, de 2022, de mil ejemplares se agotó, por lo que ha tenido que acudir a una nueva, también de mil ejemplares, para que siga vivo este trabajo.
No me cabe la menor duda que todo buen aficionado a la música de nuestro país le sorprenderá, tal como me aconteció cuando tuve un ejemplar en mis manos. Nada más abrir sus páginas (por cierto, libro en formato cuadrado, con pastas duras y de papel con suficiente grosor en las páginas interiores), empecé a disfrutarlo visualmente, al tiempo que me di cuenta que no era un texto convencional, dado que no tiene la estructura lineal que solemos encontrar en las publicaciones.
Son los años, desde 1966 a 1979, los que sustituyen a los tradicionales títulos de los capítulos, al tiempo que es posible saltar de la lectura de un comentario a otro, según las preferencias y sin un orden predeterminado, algo similar al tradicional “juego de la oca”, tal como aparecen diseñadas la portada y la contraportada.
Creo haber esbozado los aspectos esenciales de este magnífico trabajo, ya que, ante tantos nombres citados en el mismo, resulta imposible destacar algunos de ellos, pues supondría apartar otros que entre todos, y desde distintas orientaciones musicales, han logrado configurar el mosaico musical de los que se aventuraron a ser pioneros en un campo que, pasados los años, han posibilitado el que ahora estemos entusiasmados con ese fenómeno llamado Rosalía.
Cierro indicando, tal como he apuntado, que nos encontramos ante un trabajo de autoedición, que no se encuentra en las librerías ni en las ventas on-line. Así, quien estuviera interesado en esta obra puede ponerse en contacto con su autor en el siguiente correo electrónico: clementegavilan@hotmail.com.
Nadie pone en duda su enorme talento, su excepcional voz, sus imaginativas puestas en escena, sus fusiones bebiendo de aquí y de allá… pero, aunque haya gente que se resista a admitirlo, todo artista genial tiene detrás de él o de ella una larga historia que ha supuesto sentar los cimientos sobre los que construyen quienes vienen después, de modo que estos puedan continuar creando nuevas canciones, nuevos estilos, nuevas formas de expresarse musicalmente.
Lo que indico, en realidad, no es ninguna novedad; es algo aceptado por quienes conocen a fondo cualquiera de las facetas creativas del ser humano. Por otro lado, y centrándonos en el ámbito musical, no es necesario que uno haya conocido o vivido directamente la reciente historia de la música popular de nuestro país, pues, aparte de que tendría que ser bastante mayor, contamos con numerosos libros y revistas que a lo largo de los años han recogido los nombres de cientos y cientos de cantantes y grupos, así como de discos que han visto la luz dentro de nuestras fronteras.
Algunos de esos libros, que todo buen aficionado conoce, son excelentes fuentes de información. En mi caso, tengo y conozco bastantes (especialmente, cuando se trata de aquellos que estudian los diseños de las portadas de los discos). De todos modos, en algún momento surge la sorpresa cuando uno se topa con un trabajo inédito, sea por su campo de estudio o por la rigurosidad y amplitud de lo abordado. Es lo que recientemente me ha acontecido con Rock progresivo español. Los discos de los 70, prodigiosa obra de uno de los grandes especialistas del panorama musical de nuestro país: Luis Clemente.
Quizás el título del libro pueda despistar un poco, dado que, estrictamente, se llamó “rock progresivo” a las propuestas innovadoras que se desarrollaron en los años 1969 y 1970. Pero esto pronto lo aclara el propio autor cuando nos dice: “Situados entre dos décadas pop, los 70 se alejan de lo comercial con jóvenes esforzados por su lucha creativa y social expandiendo música y textos: este libro profundiza en el rock progresivo y chapotea en los márgenes, paseando de las caras B de atrevidas versiones al pop, soul, blues, folk, garaje, psicodelia, jazz, funk, sinfónico, punk, flamenco, rock duro, electrónica…”.
Visión, pues, ecléctica y ampliada del término “rock progresivo”, por lo que cabe preguntarse acerca de cuántos discos son comentados en el libro, ante tamaño panorama de estilos que se abordan: el propio Luis Clemente nos lo aclara cuando nos indica que alrededor de 1.500. Cifra verdaderamente apabullante, que solo un verdadero apasionado puede manejar con la soltura con la que él lo hace. Esto nos da pistas del inmenso trabajo de recopilación y análisis, dado que tanto las imágenes de las portadas de discos como las revistas citadas aparecen en las casi de cuatrocientas páginas que tiene la obra.
Si pensamos que, aparte de los textos, también el autor se ha encargado del diseño y la maquetación del libro, no es de extrañar que tardara varios años en acabar este enorme trabajo. Para quienes conocemos de primera mano el mundo editorial, entendemos perfectamente que haya tenido que acudir a la autoedición, ya que es difícil que alguna editorial se atreviera publicarlo al no tener claro si “comercialmente” sería rentable la aventura de respaldar este proyecto. De todos modos, la primera edición, de 2022, de mil ejemplares se agotó, por lo que ha tenido que acudir a una nueva, también de mil ejemplares, para que siga vivo este trabajo.
No me cabe la menor duda que todo buen aficionado a la música de nuestro país le sorprenderá, tal como me aconteció cuando tuve un ejemplar en mis manos. Nada más abrir sus páginas (por cierto, libro en formato cuadrado, con pastas duras y de papel con suficiente grosor en las páginas interiores), empecé a disfrutarlo visualmente, al tiempo que me di cuenta que no era un texto convencional, dado que no tiene la estructura lineal que solemos encontrar en las publicaciones.
Son los años, desde 1966 a 1979, los que sustituyen a los tradicionales títulos de los capítulos, al tiempo que es posible saltar de la lectura de un comentario a otro, según las preferencias y sin un orden predeterminado, algo similar al tradicional “juego de la oca”, tal como aparecen diseñadas la portada y la contraportada.
Creo haber esbozado los aspectos esenciales de este magnífico trabajo, ya que, ante tantos nombres citados en el mismo, resulta imposible destacar algunos de ellos, pues supondría apartar otros que entre todos, y desde distintas orientaciones musicales, han logrado configurar el mosaico musical de los que se aventuraron a ser pioneros en un campo que, pasados los años, han posibilitado el que ahora estemos entusiasmados con ese fenómeno llamado Rosalía.
Cierro indicando, tal como he apuntado, que nos encontramos ante un trabajo de autoedición, que no se encuentra en las librerías ni en las ventas on-line. Así, quien estuviera interesado en esta obra puede ponerse en contacto con su autor en el siguiente correo electrónico: clementegavilan@hotmail.com.
AURELIANO SÁINZ
ILUSTRACIÓN: LUIS CLEMENTE GAVILÁN
ILUSTRACIÓN: LUIS CLEMENTE GAVILÁN











































