La Diputación de Córdoba acogió ayer tarde la entrega de los XIII Premios Mezquita de AOVE, un certamen que reconoció la excelencia del sector oleícola y en el que destacaron las firmas montillanas Aceites Bellido y la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora, en una edición que reunió 223 muestras procedentes de España y Portugal y que volvió a situar a la provincia como referente internacional en la producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE).
El acto, celebrado en la sede de la institución provincial, contó con la intervención de su presidente, Salvador Fuentes, quien puso en valor el papel estratégico del olivar en el desarrollo económico y social del territorio. En ese sentido, afirmó que estos galardones “no son solo un referente de calidad, son el termómetro de un sector que sabe competir al más alto nivel, incluso cuando el viento sopla de frente y se suceden los obstáculos”.
Además, el máximo responsable provincial subrayó la magnitud del sector, al recordar que “Córdoba sigue siendo un gigante, contamos con 381.000 hectáreas de olivar, un mar de olivos que no es solo paisaje, es economía, cultura y biodiversidad. Detrás de estas hectáreas hay más de 37.000 olivareros, guardianes de este legado milenario. El olivar genera más de cinco millones de jornales cada año, siendo un pilar fundamental para el empleo rural”.
En ese contexto, Fuentes también hizo hincapié en el crecimiento de las exportaciones, señalando que “el aceite de oliva es el protagonista absoluto de este éxito, representando casi el 30 por ciento del volumen de nuestras ventas al exterior, que están en cifras récord”.
De igual modo, defendió el respaldo institucional al sector, indicando que “invertimos en infraestructuras y servicios en nuestros municipios, porque apoyar al olivar es apoyar la vida rural, promovemos la transferencia de conocimiento con la Universidad de Córdoba para avanzar en sostenibilidad y eficiencia y fomentamos rutas y experiencias que conectan a los visitantes con la cultura del olivo”.
Y es que, tal y como remarcó durante su intervención, estos premios “rinden homenaje a los olivareros, a los profesionales de almazaras y cooperativas, a los empresarios y comercializadores. Sois vosotros quienes habéis convertido a Córdoba en el epicentro de la excelencia”.
En esta edición, el concurso alcanzó cifras históricas de participación y reconoció a diversas marcas de referencia del panorama ibérico, consolidando su prestigio dentro del sector del aceite de oliva virgen extra. Entre las empresas distinguidas en el certamen destacaron dos firmas profundamente arraigadas en Montilla: Aceites Bellido y la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora, cuyos proyectos reflejan tanto la tradición como la innovación del sector oleícola local.
En el caso de Aceites Bellido, se trata de una firma que se ha convertido en santo y seña de la producción oleícola de Montilla y en referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite de Lucena. Sus aceites de oliva virgen extra se elaboran a partir de variedades como Picual u Hojiblanca, algunas de ellas procedentes de cosecha temprana, lo que contribuye a dotarlos de una marcada personalidad.
En ese sentido, Gonzalo Bellido destacó que “son aceites que se valorizan por su intensidad olfativa y gustativa, por ser ricos en polifenoles, que confieren ese valor antioxidante tan beneficioso para la salud”, y recordó que “cada gota de nuestro aceite virgen extra conserva el aroma y la frescura del primer día de cosecha”. Asimismo, puso en valor el trabajo previo de selección que realiza Aceites Juan Colín en sus olivares, así como un proceso esmerado de recolección que “permite disfrutar de esta maravilla de la naturaleza”.
Además, el responsable de la firma subrayó la filosofía de la empresa al afirmar que “el objetivo fundamental de nuestra empresa es la obtención de aceite de oliva virgen extra de alta calidad y su puesta en el mercado”, insistiendo en que “este control de la calidad se inicia en nuestros olivares, ya que nuestro aceite procede de aceitunas de cosecha propia, y continúa con una adecuada recolección y extracción en el molino”.
Fruto de esta apuesta por la excelencia, Aceites Bellido ha acumulado más de sesenta premios nacionales e internacionales en los últimos años, al tiempo que ha consolidado su presencia en mercados como Francia, Alemania, Holanda, Austria o Japón, además de distintos puntos del territorio nacional.
Por otro lado, la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora constituye otra de las entidades de referencia tanto en la DOP Montilla-Moriles como en la DOP Aceite de Lucena, consolidando un modelo cooperativo que hunde sus raíces en la historia agrícola de la localidad.
Fundada oficialmente el 15 de diciembre de 1963, tras una asamblea celebrada en la calle La Parra, la cooperativa nació del impulso de un grupo de agricultores montillanos que previamente se habían organizado en torno a la Sociedad Mancomunada Vitivinícola. Su registro ante el Ministerio de Trabajo se produjo el 24 de marzo del año siguiente.
En sus inicios, antes de contar con las actuales instalaciones en la zona de El Carrerón, los socios llegaron a arrendar una treintena de lagaretas y bodegas de tinajas repartidas por distintos puntos del término municipal e incluso transportaron mosto hasta Montemayor para poder completar la vendimia, lo que refleja el esfuerzo colectivo de sus primeros años.
En la actualidad, la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora cuenta con alrededor de 800 socios, de los cuales unos 230 aportan uva y el resto entregan aceituna o ambos productos, consolidando una estructura que combina la tradición vitivinícola y oleícola y que sigue desempeñando un papel clave en el tejido agrario de Montilla.
El acto, celebrado en la sede de la institución provincial, contó con la intervención de su presidente, Salvador Fuentes, quien puso en valor el papel estratégico del olivar en el desarrollo económico y social del territorio. En ese sentido, afirmó que estos galardones “no son solo un referente de calidad, son el termómetro de un sector que sabe competir al más alto nivel, incluso cuando el viento sopla de frente y se suceden los obstáculos”.
Además, el máximo responsable provincial subrayó la magnitud del sector, al recordar que “Córdoba sigue siendo un gigante, contamos con 381.000 hectáreas de olivar, un mar de olivos que no es solo paisaje, es economía, cultura y biodiversidad. Detrás de estas hectáreas hay más de 37.000 olivareros, guardianes de este legado milenario. El olivar genera más de cinco millones de jornales cada año, siendo un pilar fundamental para el empleo rural”.
En ese contexto, Fuentes también hizo hincapié en el crecimiento de las exportaciones, señalando que “el aceite de oliva es el protagonista absoluto de este éxito, representando casi el 30 por ciento del volumen de nuestras ventas al exterior, que están en cifras récord”.
De igual modo, defendió el respaldo institucional al sector, indicando que “invertimos en infraestructuras y servicios en nuestros municipios, porque apoyar al olivar es apoyar la vida rural, promovemos la transferencia de conocimiento con la Universidad de Córdoba para avanzar en sostenibilidad y eficiencia y fomentamos rutas y experiencias que conectan a los visitantes con la cultura del olivo”.
Y es que, tal y como remarcó durante su intervención, estos premios “rinden homenaje a los olivareros, a los profesionales de almazaras y cooperativas, a los empresarios y comercializadores. Sois vosotros quienes habéis convertido a Córdoba en el epicentro de la excelencia”.
En esta edición, el concurso alcanzó cifras históricas de participación y reconoció a diversas marcas de referencia del panorama ibérico, consolidando su prestigio dentro del sector del aceite de oliva virgen extra. Entre las empresas distinguidas en el certamen destacaron dos firmas profundamente arraigadas en Montilla: Aceites Bellido y la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora, cuyos proyectos reflejan tanto la tradición como la innovación del sector oleícola local.
En el caso de Aceites Bellido, se trata de una firma que se ha convertido en santo y seña de la producción oleícola de Montilla y en referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite de Lucena. Sus aceites de oliva virgen extra se elaboran a partir de variedades como Picual u Hojiblanca, algunas de ellas procedentes de cosecha temprana, lo que contribuye a dotarlos de una marcada personalidad.
En ese sentido, Gonzalo Bellido destacó que “son aceites que se valorizan por su intensidad olfativa y gustativa, por ser ricos en polifenoles, que confieren ese valor antioxidante tan beneficioso para la salud”, y recordó que “cada gota de nuestro aceite virgen extra conserva el aroma y la frescura del primer día de cosecha”. Asimismo, puso en valor el trabajo previo de selección que realiza Aceites Juan Colín en sus olivares, así como un proceso esmerado de recolección que “permite disfrutar de esta maravilla de la naturaleza”.
Además, el responsable de la firma subrayó la filosofía de la empresa al afirmar que “el objetivo fundamental de nuestra empresa es la obtención de aceite de oliva virgen extra de alta calidad y su puesta en el mercado”, insistiendo en que “este control de la calidad se inicia en nuestros olivares, ya que nuestro aceite procede de aceitunas de cosecha propia, y continúa con una adecuada recolección y extracción en el molino”.
Fruto de esta apuesta por la excelencia, Aceites Bellido ha acumulado más de sesenta premios nacionales e internacionales en los últimos años, al tiempo que ha consolidado su presencia en mercados como Francia, Alemania, Holanda, Austria o Japón, además de distintos puntos del territorio nacional.
Por otro lado, la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora constituye otra de las entidades de referencia tanto en la DOP Montilla-Moriles como en la DOP Aceite de Lucena, consolidando un modelo cooperativo que hunde sus raíces en la historia agrícola de la localidad.
Fundada oficialmente el 15 de diciembre de 1963, tras una asamblea celebrada en la calle La Parra, la cooperativa nació del impulso de un grupo de agricultores montillanos que previamente se habían organizado en torno a la Sociedad Mancomunada Vitivinícola. Su registro ante el Ministerio de Trabajo se produjo el 24 de marzo del año siguiente.
En sus inicios, antes de contar con las actuales instalaciones en la zona de El Carrerón, los socios llegaron a arrendar una treintena de lagaretas y bodegas de tinajas repartidas por distintos puntos del término municipal e incluso transportaron mosto hasta Montemayor para poder completar la vendimia, lo que refleja el esfuerzo colectivo de sus primeros años.
En la actualidad, la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora cuenta con alrededor de 800 socios, de los cuales unos 230 aportan uva y el resto entregan aceituna o ambos productos, consolidando una estructura que combina la tradición vitivinícola y oleícola y que sigue desempeñando un papel clave en el tejido agrario de Montilla.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: DIPUTACIÓN DE CÓRDOBA
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